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Otra  historia  de  cosas  que  eran  sola  cosa 
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Ésta es otra historia que nace del mismo misterio del que nace
otra historia que escribí hace tiempo. El misterio de las 5 co-
sas que son al mismo tiempo 1 sola cosa.
Éste es el mismo misterio y también es otra historia. La
historia del cuerpo de la señorita Margarita que era al mismo
tiempo 5 partes.
2 piernas + 2 brazos + 1 cabeza muy bonita = las 5 partes
del cuerpo de la señorita Margarita.
Sucedió que la señorita Margarita andaba buscando con
quién casarse. Una noche en una fiesta conoció a un señor
llamado Muy y apellidado Gordo. El aspecto del señor Muy
Gordo no contradecía su nombre, era muy gordo, pero además
tenía el pelo muy grasoso y una boca que no paraba de mover-
se: o hablaba o comía de los pastelitos que les ofrecían en la
fiesta.
La verdad sea dicha desde el principio, a Margarita no le
gustó el señor Muy Gordo. Pero luego Margarita oyó decir al
señor Muy Gordo que además de gordo era también muy rico.
Lo dijo así:
—Sí, soy muy gordo, pero también soy muy rico. Tengo 2
aviones, 3 coches, 4 casas y 5 ex esposas.
La cabeza de Margarita pensó:
—¡Genial! Me caso con el Muy Gordo por 1 año y entonces
me regala 1 avión, 1 coche y 1 casa. No quiero que me regale
una ex esposa, porque ¿para qué la uso yo.
No, no estaría mal, pensó Margarita, y se puso de puntitas,
le dio un beso en la mejilla al señor Muy Gordo y le preguntó:
“¿Nos casamos."
Otra historia de 5 cosas que eran 1 sola cosa
Sabina Berman
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En la mañana de la boda, la cabeza de Margarita se despertó
temprano y le dijo a las otras 4 partes de su cuerpo:
—¡Adelante!, ¡fuera de la cama!, ¡hoy vamos a casarnos
con el señor Muy Gordo!
Pero la Pierna Derecha no quiso bajar de la cama. Estaba
tiesa y se sentía como con cosquillas. Se había dormido. Las
demás partes del cuerpo se la llevaron arrastrando a la re-
gadera.
Saliendo de la regadera, el Brazo Derecho no quiso agarrar
un cepillo para peinarse. Estaba también dormido y no se mo-
vía y se sentía con cosquillas. Así que Margarita se peinó con
el Brazo Izquierdo.
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Pero entonces su otra pierna, la Pierna Izquierda, se dur-
mió también. Margarita se cayó al piso del baño.
Y ahí en el piso del baño la cabeza de Margarita dijo:
—A ver, Brazo Derecho, álzame. Por ningún motivo voy a
dejar de casarme con ese avión. Ay, perdón, con ese señor Muy
Gordo.
El Brazo Derecho con muuuuucho trabajo alzó el cuerpo de
Margarita, que tenía 2 piernas y el Brazo Izquierdo dormidos.
Margarita llegó a la iglesia sentada en una silla de ruedas
y en vestido de novia.
Y se casó con el señor Muy Gordo.
El cura dijo:
—Señor Muy Gordo, póngale su anillo a Margarita, para
que vivan juntos toda la vida felices.
Pero cuando el señor Muy Gordo alargó el anillo para po-
nérselo, el Brazo Derecho no se alzó, se había dormido también.
La cabeza de Margarita dijo:
—Sí, acepto por marido al señor Muy Gordo. Por favor pón-
game el anillo acá.
Abrió la boca y sacó la lengua. Y ahí en la lengua el señor
Muy Gordo le puso el anillo de matrimonio a Margarita. La
lengua se metió con el anillo dentro de la boca y de pronto, sin
querer, Margarita se tragó el anillo.
Éste es un cuento muy chistoso, pero algunas personas a
las que se lo he contado opinan que es un cuento de terror, así
que los lectores miedosos ya no sigan leyendo.
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Esa noche, Margarita y el señor Muy Gordo durmieron en la
misma cama junto a una ventana que daba al mar.
Estaban tan cansados de la boda que las dos cabezas nada
más se dieron un beso y se quedaron dormidas, lado a lado.
Al día siguiente, el señor Muy Gordo despertó y no vio a
Margarita. Ni en la cama… Ni en el baño… Ni en el clóset…
Ni en la playa… Ni en el mar…
Pero como era un experto en esposas (como ya conté, lle-
vaba ya 6 esposas, contando a Margarita), no se preocupó.
Sabía que cada mujer es distinta y que era natural que Mar-
garita hubiera hecho algo que ninguna de sus otras esposas
había hecho.
Así que se sentó a comer ostiones bajo una palapa junto
al mar. 36 ostiones se comió uno tras otro. Cada ostión con 3
gotitas de limón y 2 gotitas de salsa picante.
3 días después, el señor Muy Gordo seguía comiendo os-
tiones y no aparecía Margarita.
—Dios mío, ¿dónde podrá estar Margarita. —se preguntó
ahora sí muy preocupado el señor Muy Gordo.
Lo que había pasado era esto.
La noche de la boda, la cabeza de Margarita dormía junto
a la cabeza del señor Muy Gordo y entonces despertó el
Brazo Izquierdo de Margarita, que palmeó a la Pierna
Izquierda y a la Pierna Derecha de Margarita, para
que despertaran.
El Brazo Derecho se despertó cuando ya Mar-
garita se ponía en la oscuridad de la noche
una playera, unos pantalo-
nes y unos huaraches.
Las 4 extremidades se
vistieron con mucho silencio
para no despertar a la cabeza
de Margarita, que seguía dormi-
da, con los ojos cerrados.
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Antes de salir del cuarto, el Brazo Derecho tomó un
paraguas. Luego el cuerpo de Margarita salió del cuarto.
Repito: todo esto con la cabeza dormida.
Las 4 extremidades llegaron en la madrugada
a la estación de trenes caminando como los ciegos:
con el paraguas, el Brazo Derecho tanteaba el ca-
mino de adelante, para revisar que no hubiera una
piedra u otra cosa con la que pudieran tropezar.
Compraron un boleto de tren. Se subieron al tren. Se sen-
taron en un asiento del tren. El tren arrancó.
Las 4 extremidades iban muy felices mientras la cabeza
de Margarita con los ojos cerrados roncaba y soñaba que es-
taba en un avión dormida.
El tren cruzó por la mitad el país hasta llegar al otro lado,
donde se encuentra otro mar.
Las 4 extremidades pidieron un cuarto en la recepción de
un hotel.
Caminaron, tanteando con el paraguas el camino al cuar-
to de hotel. El camarero que las conducía preguntó: —¿La
señorita es invidente.
El Brazo Derecho movió la mano para indicar que no y el
Brazo Izquierdo le pidió al camarero silencio llevándose un dedo
a los labios. No fuera a despertarse la cabeza de Margarita.
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A la mañana siguiente, vestido en un lindo bikini azul, el
cuerpo de Margarita fue a la playa, tanteando con el paraguas
el camino.
Se metió al mar, que estaba caliente y fresco. Nadó. Buceó.
Sintió pasar a su lado 100 peces y una tortuga submarina.
Lástima que la cabeza estuviera dormida y no viera los colores
de toda esa belleza.
Luego el cuerpo de Margarita fue a la ostionería que esta-
ba bajo una palapa y pidió 12 camarones gigantes. Tenía mu-
cha hambre.
Así pasaron 10 días hasta que una mañana, mientras el
cuerpo nadaba en el mar muy alegre, la cabeza de Margarita
despertó. Abrió los ojos y vio el mar azul turquesa, el cielo
azul, y no entendió nada. ¿Dónde estaba. ¿Y dónde estaba su
marido, el señor Muy Gordo.
La verdad, no se preocupó mucho, por 2 razones: 1) porque
el señor Muy Gordo no le caía muy bien, y 2) porque algo bue-
no habría pasado, ya que estaba tan feliz.
De cualquier forma, Margarita llamó por el teléfono del cuar-
to de hotel al señor Muy Gordo. Él le contestó por teléfono celular.
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—Carambas, Margarita —dijo—, ¿dónde estás, que no te
encuentro.
—En el mar, dijo ella.
Él le dijo muy amable:
—Ah, mira, qué coincidencia. Yo estoy en otro mar. Fíjate
que me casé con otra señorita.
Margarita se quedó boquiabierta.
El señor Muy Gordo le explicó:
—Como no aparecías, nuestra boda se anuló y yo me sentía
muy solo. Espero que tú no me extrañes.
La verdad, Margarita no lo extrañaba, así que dijo:
—Pues la verdad, no, no te extraño. Felicidades por tu
boda. Pero te quiero pedir un favor. ¿No me mandas 1 avión y
las llaves de 1 casa y las llaves de 1 automóvil, por favor.
—No puedo —se disculpó el señor Muy Gordo—, eso es
para mi esposa número 7.
—¿Y si me mandas por lo menos mi anillo, el que me re-
galaste en la boda.
—No sé dónde quedó —dijo el señor Muy Gordo—. ¿Tú no
te acuerdas dónde habrá quedado.
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Los dos lo pensaron largo. Hasta que el señor Muy Gordo
lo recordó:
—Te lo puse en la boca, ¿te acuerdas. Y te lo tragaste en
un descuido.
Entonces Margarita vio que traía el anillo en un dedo del
Pie Derecho.
—¿Cómo habrá llegado ahí.—se preguntó en voz alta.
La verdad tampoco yo, que escribo este cuento, tengo la
menor idea de cómo llegó el anillo desde el estómago de Mar-
garita al dedo de su Pie Derecho. Pero no me preocupo, porque
hay cosas inexplicables en la vida. Otra cosa que yo, que es-
cribo este cuento, no entiendo, es por qué algunas personas
me han dicho que éste es un cuento de terror. Yo creo que más
bien es un cuento alegre. Lo que es seguro es que tiene un
final feliz, que es el que sigue.
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El Brazo Derecho le acarició la cara a Margarita. Su Pier-
na Izquierda se estiró muy cómoda. Su Brazo Derecho se
rascó la rodilla derecha. La Pierna Derecha se estiró muy
cómoda también. Y la cabeza bostezó, y luego pensó:
—No vuelvo a hacer nada contra los deseos de las otras
4 partes de mí misma.
Y así termina esta historia que nace de un misterio. El
misterio de las 5 cosas que son al mismo tiempo 1 sola cosa.
2 piernas + 2 brazos + 1 cabeza muy bonita = las 5 partes
del cuerpo de la señorita Margarita.
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